No hay cuatro paredes
que nos contengan
pero ya no nos importa
que jamás las hubiera,
o que no haya sol en el techo
de donde los focos cuelgan
que jamás las hubiera,
o que no haya sol en el techo
de donde los focos cuelgan
ni cálido viento que meza
a la pasión, la risa o el dolor
que a flor de piel brotan
creyéndose primavera
Sillas de plástico blanco
mesas rotas sin cuidado
y cerrándolo todo
un telón deshilachado,
un pequeño cuadro
un telón deshilachado,
un pequeño cuadro
pintado solo a medias
que nos quiere hacer flotar
elevar los pies del suelo
y así al fin, despegar
Está en el paso seguro
sobre el parqué del escenario
o en el gesto tímido
hacia los que nos están mirando,
es el preciado regalo
de cambiarnos la máscara
y hacer vida en ascuas
que encienden el corazón
de otro que no soy yo
pero tiene mi misma voz
Una emoción que arde
y toma sentido brillante
en la punta de mis labios,
la palabra que agita sus alas
y revolotea al fin libre
sobre el patio de butacas,
y mi cuerpo que baila sin pausa
que se mueve a propia voluntad
inventando un nuevo estilo
a ritmos
que nunca antes fueron vistos
Hacemos así la bienvenida
al desfile de pasiones
entre bambalinas
que queman su vida
del renglón a la mueca,
que entre la penumbra
en la que las caretas
expectantes se acurrucan
hace que sus corazones
frente a los focos se prendan
Toma el papel entre tus manos
y deja que con tu arte
tu voz tome otro cante
tus ojos miren distinto
tus lágrimas resbalen
y se pierdan en otros mares
Coge aire desde el diafragma
para llamar a los sin cara
a que se vistan con tu rostro
que anden en tus zapatos
o que se cojan para siempre de la mano
Haz que esta farsa sea cierta
y que el tacto de los dedos
de madrugada no se nos pierda
y así a nadie le importe
ser solo una máscara
que cae al suelo en el tiempo
que se tarda en cerrar un aplauso
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