Hay demasiada luz
en el cielo
una herida
profunda y brillante
que tiñe el
lienzo negro
Hay demasiadas
ventanas abiertas
vomitando luz en
las esquinas
bebiendo de la
brisa fresca,
mirando en busca
de estrellas
Hay demasiadas
farolas encendidas
queriendo ser
soles ardientes
manchando de
blanco sucio
los fríos
adoquines
Hay demasiadas
luces de neón
con anuncios
quemados por la vista
de sonrisas
perpetuas y torcidas
clavadas en el
firmamento
mirando por
encima del hombro
a todo aquel que
levanta la mirada
Hay demasiados
coches rugiendo
pintando de humo
a las nubes
ocultas del cielo,
o cortando de un
tajo
con un solo
atropello
el fino velo
de tanto la
música
como del silencio
Hay demasiadas
voces gritando
que clavan
insultos
e imponen
abrazos,
cogiendo pinceles
de luz naranja
ahogando la noche
en quejumbrosas
serenatas
He visto
demasiadas lunas rotas
esculpidas en
cemento
que se deshacen
en arena
de color gris
muerto,
pero hace tiempo
que mis noches
las pinto sobre
un lienzo
manchado de luces
que me queman
desde dentro
Hace tiempo que
apenas
soy capaz de
mirar el cielo
y ver una
estrella