Cuando llegue el momento de rompernos
no tendré el valor
para quedarme despierto
a ver arder el retrato
que pinté de ti a ciegas
y que guardo oculto entre mis sueños
Llegará la hora de abrir los ojos
y mirarme desnudo al espejo
verte y verme al otro lado
como extraños invitados
a un mundo
que vivieron como suyo
pero siempre les fue extranjero
no tendré el valor
para quedarme despierto
a ver arder el retrato
que pinté de ti a ciegas
y que guardo oculto entre mis sueños
Llegará la hora de abrir los ojos
y mirarme desnudo al espejo
verte y verme al otro lado
como extraños invitados
a un mundo
que vivieron como suyo
pero siempre les fue extranjero
Me romperé hasta que crujan mis huesos
se hagan polvo por dentro
y con el tuétano abierto al mundo
y con el tuétano abierto al mundo
la pulpa brille
vestida de rojo entero
Me partirás en dos de un solo tajo
con el filo de ese precipicio nuestro
dejando expuestos
los miles de pedazos
que son mi verdadero centro
Arderán los puentes que tendimos
caerán los castillos que soñamos
golpearán con rabia el suelo
las torres que ayer mismo
cogían el cielo entre sus manos
Nadaré entre cenizas y escombros
hasta salir al encuentro
con el corazón muerto
y abrazarme a él con fuerza
tan frío por fuera
tan falso por dentro
Te romperé con el borde del cristal
que se desploma a mi espalda,
me romperás con la curva afilada
de mi cálida sonrisa falsa
Arderán los puentes que tendimos
caerán los castillos que soñamos
golpearán con rabia el suelo
las torres que ayer mismo
cogían el cielo entre sus manos
Nadaré entre cenizas y escombros
hasta salir al encuentro
con el corazón muerto
y abrazarme a él con fuerza
tan frío por fuera
tan falso por dentro
Te romperé con el borde del cristal
que se desploma a mi espalda,
me romperás con la curva afilada
de mi cálida sonrisa falsa
Nos desharemos temblando
desintegrándonos
aferrándonos al miedo
hasta en el último átomo
Y caeremos finalmente
de la mano y sin remedio
yo te habré empujado
y tú me habrás soltado
pero ninguno de los dos
echamos la vista al firmamento
cuando aún nos quedaba
yo te habré empujado
y tú me habrás soltado
pero ninguno de los dos
echamos la vista al firmamento
cuando aún nos quedaba
algo más de tiempo
Y es que ya se fueron los segundos
Y es que ya se fueron los segundos
que tenía para negarte
que el cielo no es eterno
y se derrumba poco a poco
sobre nuestras cabezas
Solo hay tiempo de mirar
una última vez más
como el color de unos ojos
que no me buscan a mi
se va desvaneciendo
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