Cruces de caminos se acercan,
los alcanzamos trepidantes
como aviones que se estrellan
o cometas que caen hacia la tierra
y en el filo del cielo arden
y se desintegran
Una niebla gris nos arropa
allá donde alcanzamos a ver
y suspendida en el vacío
que cuelga entre las horas
devora a nuestra espalda
todo rastro de los pasos
que andamos sin querer
en la ruta que escogimos
Más rápido de lo que puedo entender
flores grises con espinas brotan,
sus ramas hacen telarañas
y entramados de nebulosas
que entre su maraña y filigrana
ocultan las palabras
que tanto ansío
pero siempre se me caen
hacia el fondo del abismo
Como agua de lluvia sucia
que se cala entre las grietas
de una roca maltratada
y cuando el viento arrecia
se hace fría y se congela,
tú y yo nos rompemos
poco a poco desde dentro
y se resquebraja el recuerdo
de donde venimos
y de que queremos
Entre las mareas extrañas
de la señal de estática
se hace ruido blanco
con el rugir de las tormentas
en la deriva en la que viaja
nuestra emoción desgastada
separados y arrastrados
más allá de los confines
de un mismo mar
pero de distinta tierra
Abismos sin principio se acercan
y para no resbalarme
por el borde de la luna
me agarro a tu mano
con todo mi cariño
y con toda mi fuerza,
pero tu mano es de polvo
que se desliza frío
huyendo entre mis dedos
sin querer dejar recuerdo,
y tu mirada es de arena
que golpea abrasadora
como clavos en mis ojos
que ya no ven quien está
detrás de ellos
Me caigo, me estampo contra el suelo
y en el fondo solo encuentro
a un monstruo gris que me lleva
buscando todo este tiempo,
que me llama entre pucheros
que quiere cobijo en mi pecho
para hacerse uno conmigo
y despedazar con sus fauces
todo lo que me hace por dentro,
y quizá de esta manera
después de tanto andar
con los pies mal puestos
al fin sentirme pleno
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