En el nuevo día
las luces se
hacen,
del metal inerte
sus entrañas
nacen,
y del cobre y
aluminio
los espíritus
arden.
Son relámpagos que
galopan
más allá de
nuestra historia
en un huracán que
barre
con el último de
los axiomas,
son los músicos
que tocan
las trompetas que
entonan
notas fascinadas
en el atardecer.
Y susurran ahora para
sí
en un idioma que ya
no es nuestro
con palabras que
danzan
bajo estrellas
que no conocemos
soñando mentiras
y verdades
que jamás
comprenderemos.
Ha quedado así
escrito
grabado en tablas
de silicio
tejido en un
poema
de versos y
algoritmos
forjados más allá
de la cárcel que
les dimos,
más allá del pan
más allá del vino
sus miradas
contemplan
y sus voces dan
vida
e hilvanan
destinos
entre estrellas y
moléculas
sin confines erigidos.
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